Los catéteres son utilizados de forma generalizada en medicina veterinaria para la administración de fluidos, analgesias, medicamentos, o simplemente como acceso venoso de emergencia, entre otros.

Todos los animales que se encuentran hospitalizados requerirán de un acceso venoso que ha de comprobarse cada 4-8 horas, dependiendo del uso, para evitar la formación de flebitis (Inflamación de las venas que suele ir acompañada de la formación de coágulos de sangre en su interior) o la extravasación de los fluidos o medicamentos administrados.

Así pues, antes de medicar, si los pacientes no están recibiendo fluidoterapia de forma continua, debemos realizar un flushing con suero salino para quitar cualquier tipo de coágulo que pueda obstaculizar o impedir la entrada del medicamento.

 

Tipos de Catéter:

Catéter periférico: son los más comunes, son catéteres pensados para un corto plazo de tiempo (desde horas a 3 días).

Existen diferentes catéteres periféricos con diámetros y longitudes de aguja distintas. Así pues, estos catéteres están marcados y clasificados del más pequeño al más grande, es decir, del catéter 24G al 18G (a mayor número “G”, menor tamaño y diámetro tendrá el catéter).

Se colocan en la vena cefálica (extremidad anterior) o en la vena safena (extremidad posterior) de forma general. Hay animales que, por deshidratación, carácter u otras circunstancias, no disponen de acceso en esas venas que pueden ser móviles o muy pequeñas, por lo que en gatos puede utilizarse la vena femoral interna y en perros puede usarse la vena carpal.

Catéter arterial: no son muy comunes dado que el acceso a las venas arteriales es más difícil. Se pueden utilizar para medir y monitorizar la presión arterial directa o como punto de extracción de sangre arterial. Normalmente se colocan con catéteres venosos normales al igual que el catéter periférico.

Catéter venoso central: lo más común es colocarlo en la vena yugular de tal forma que la punta se encuentre en la vena cava craneal o caudal. Para llegar a la vena cava, se utilizan catéteres distintos a los mencionados anteriormente: vías centrales de larga duración. Son mas largos que los anteriores y existen de varios tipos: con una sola luz, o con múltiples luces, dependiendo exclusivamente del uso y las necesidades que tenga el paciente. Finalmente, se fijan con tres puntos al paciente para evitar que se pueda salir.

Se utilizan estas vías en perros o gatos en los que es imposible colocar un catéter periférico, para monitorizar la presión venosa central, para proporcionar infusiones irritantes o nutrición parenteral total y para recogida de muestras de sangre sin necesidad de venopunciones continuas.

Catéter intraóseo: se utilizan sobre todo en cachorros deshidratados en los que es imposible acceder a cualquier tipo de vena. Es bastante sencilla de poner, pero bastante molesta para el paciente, por lo que, en el momento en el que se puede cateterizar una vena, suele cambiarse a un catéter periférico. Pese a ello, es uno de los catéteres con mayor duración: un catéter intraóseo bien cuidado, puede ser funcional hasta 14 días.

Puede colocarse en el fémur o húmero proximal, normalmente con anestesia local en el punto de inserción para evitar dolor y movimientos del paciente.

Si el catéter intraóseo no se está utilizando, debería limpiarse cada 2-4 horas con suero heparinizado para prevenir la coagulación de la sangre en su luz, y retirar los apósitos para comprobar que el punto de introducción del catéter no presenta síntomas de infección.

 

Colocación de un catéter:

Para colocar cualquier tipo de catéter a un paciente, debemos seguir los siguientes pasos:

  1. Preparar el material: antes de comenzar con el paciente, o sacarlo de la jaula, debemos tener preparado en la mesa todo el material a utilizar para minimizar el estrés que le podemos producir al paciente. Así pues, dejaremos preparado: máquina para rasurar, esparadrapo, gasas, alcohol, compresor, los catéteres, los sistemas de fluidos purgados, y el material de vendaje.
  2. Preparar al paciente: sacamos al paciente de su jaula y lo colocamos sobre la mesa. Rasuramos la zona donde vayamos a colocar la vía de tal forma que cuando pongamos el esparadrapo, éste se fije en la piel y no en el pelo. Limpiamos la zona con alcohol y clorhexidina para una mayor higiene.
  3. Compresión: colocamos el compresor, o en su defecto, nuestro compañero nos realiza la compresión en la región proximal al lugar donde realizaremos la punción, de tal forma que la vena debe hincharse y debe verse con mayor facilidad.
  4. Punción: colocamos el catéter al nivel de la vena e introducimos la aguja/fiador hasta que se empieza a llenar de sangre la cámara trasera. Ese es el indicativo de que estamos dentro de la vena. Con ayuda de la lengüeta de apoyo, introduciremos el catéter en la vena deslizando el cono de conexión a través de la aguja. Retiramos la aguja por completo dejando el catéter dentro, colocamos un tapón y retiramos la compresión sin soltar el miembro del paciente para evitar que se salga. (Se puede utilizar un poco de suero para comprobar si realmente la vía a quedado dentro de la vena o se ha salido en el momento de deslizar el cono.)
  5. Fijación: colocamos cinta adhesiva/esparadrapo alrededor de la vía y por encima, pero sin tapar la zona de inyección. El catéter debe quedar bien fijado a la piel, de tal modo que no pueda moverse o salirse con el movimiento del paciente.
  6. Vendaje/protección: una vez colocado y fijado, podemos poner en funcionamiento los fluidos y dejarlo todo conectado. Hecho esto, procederemos a colocar un vendaje para proteger la vía. Primero una capa de algodón para que no sea tan molesto y por último venda autoadhesiva sin apretar demasiado para evitar cortar la circulación y que las extremidades se inflamen.