Desde Hospital Veterinario Tres Cantos, centro de referencia en Madrid, os queremos contar más acerca de la enfermedad renal crónica felina y como llevar a cabo un tratamiento eficaz.

En este artículo podrás encontrar toda la información necesaria sobre esta enfermedad.

¿Qué es la enfermedad renal?

La enfermedad renal es una de las patologías más frecuentes en gatos y puede producirse en animales de todas las edades, pero generalmente se presenta en aquellos de edad media y avanzada. Se han observado cambios estructurales y funcionales en un 33% de los gatos con edad superior a 15 años. En general, se da hasta tres veces más en gatos que en perros.

¿Cuál es la función de los riñones?

Los riñones son los encargados de eliminar distintos productos de desecho (urea, creatinina, amoniaco…) y regular el equilibrio hídrico, electrolítico y ácido-base del organismo mediante la producción de orina.  Esta es el resultado de la filtración de la sangre a través del glomérulo y posterior reabsorción y secreción de agua, y otros elementos, a nivel de los túbulos renales.

También es importante su función en la secreción de hormonas como la eritropoyetina, que regula la producción de glóbulos rojos, o la renina, que tiene un papel importante en la regulación de la presión arterial.enfermedad-renal-gatos

¿Qué es la enfermedad renal crónica?

 

La ERC se caracteriza por un deterioro progresivo e irreversible de tejido renal que impide a los riñones desempeñar sus funciones correctamente.  Como consecuencia hay acúmulo de sustancias tóxicas, alteraciones en el equilibrio hídrico, electrolítico y ácido-base del organismo.

Además, los animales afectados pueden desarrollar hipertensión y anemia no regenerativa cuando la secreción hormonal se ve afectada.

¿Qué causa la ERC?

En la mayoría de los casos no se identifica una causa específica y el diagnóstico más frecuente es el de nefritis tubulointersticial, considerado un proceso inflamatorio secundario al envejecimiento del tejido renal.

En algunos animales existen procesos subyacentes como riñones poliquísticos, tumores renales, infecciones, hipertensión, tóxicos o cálculos ureterales o renales.  

Síntomas

Los signos clínicos se desarrollan cuando se ha perdido más de 2/3 de la funcionalidad renal y, por lo tanto, en la fase inicial los animales parecen sanos.

Aparecen de forma progresiva y se van agravando según avanza la enfermedad.

Los más comunes son:

  • Pérdida de apetito.
  • Pérdida de peso
  • Deshidratación.
  • Letargia, decaimiento.
  • Vómitos.
  • Aumento en el consumo de agua y en la producción de orina.

Diagnóstico

Al tratarse de una enfermedad progresiva, en la que se va perdiendo tejido renal funcional de forma irreversible, es de vital importancia un diagnóstico precoz que permita retrasar el avance del proceso, prolongando y mejorando la calidad de vida del animal. Por ello, es recomendable realizar revisiones anuales a partir de los 8 años. Estas deben incluir medición de presiones arteriales, analítica sanguínea y urianálisis.

En caso de detectar alguna alteración compatible con enfermedad renal será necesario realizar ecografía abdominal, cultivo de orina y determinación de dos parámetros específicos, ratio proteína/creatinina en orina (UPC)y SDMA en sangre. Siempre deberemos interpretar estos resultados junto con la densidad urinaria.

Con los datos obtenidos se realiza la clasificación según la International Renal Interest Society (IRIS), en función del nivel de creatinina sérica y SDMA se divide en cuatro estadios (siendo el 1 el más leve y el 4 el más avanzado) y se dividen a su vez éstos en subestadios según el UPC y la presión arterial.

Es importante tener en cuenta que dicho estadiaje debe realizarse en animales correctamente hidratados.

¿Cómo actuar una vez diagnosticada la enfermedad?

Según el estadio IRIS se instaura un tratamiento y unas medidas de control de la enfermedad, que se van modificando en función de la respuesta del paciente. En los estadios iniciales el objetivo es retrasar el avance de la enfermedad, y en los finales mejorar la calidad de vida, minimizando los signos clínicos derivados del deterioro renal.

 Estadio 1: 

  • Evitar fármacos potencialmente nefrotóxicos.
  • Identificar y tratar alteraciones pre y posrenales.
  • Identificar y tratar condiciones que agraven la enfermedad.
  • Monitorización de presiones arteriales y UPC.

Estadio 2:

  • Pautas descritas en estadio 1.
  • Comenzar con dieta renal (contiene menos proteínas y sales, están suplementadas con omega-3, están suplementadas con potasio y están alcalinizadas para evitar la acidosis metabólica).
  • Uso de quelantes del fósforo, si la dieta renal no es suficiente para mantener niveles adecuados.
  • Suplementación de potasio en casos de hipokalemia (1-2 mmol/kg/24h).

Estadios 3 y 4:

  • Pautas descritas en estadio 2.
  • Pueden ser necesarias otras medidas destinadas a mejorar la calidad de vida del paciente:
    • Tratamiento de signos clínicos digestivos (anorexia, náuseas, vómitos…).
    • Tratamiento de la deshidratación.
    • Tratamiento de la anemia.
    • Tratamiento de la acidosis metabólica.

*En el estadio 4 puede ser necesario la colocación de tubos de alimentación (esofagostomía, gastrotomía) y la realización de diálisis peritoneal.

En cualquiera de los estadios es necesario tratar, si existen, la hipertensión y la proteinuria:

  • Si la presión arterial es > 160 mmHg de forma persistente se instaura tratamiento con amlodipino (0,125-0,25 mg/kg/24h) o telmisartán (2 mg/kg/24h). El objetivo es mantenerla entre 140-160 mmHg. Para ello puede ser necesario subir la dosis del amlodipino (hasta 0,5 mg/kg) y/o combinar ambos fármacos. Una vez alcanzado el objetivo es necesario realizar revisiones cada 3 meses.
  • Si hay proteinuria persistente (UPC > 0,4) instaurar tratamiento con benazepril (0,5-1mg/kg/24h) o telmisartán (1mg/kg/24h) y dieta                     En aquellos animales que se encuentren en el intervalo de 0,2-0,4 es necesario realizar revisiones cada 2 meses. 

Controles 

Estos animales requieren revisiones periódicas. Son otra parte fundamental del manejo porque nos permiten detectar los cambios derivados de la progresión de la enfermedad y adaptar el tratamiento a cada individuo, según la fase en la que se encuentre y la sintomatología que presente.

Hay que valorar el estado físico y anímico del animal y realizar controles analíticos regulares, sanguíneos y de orina

Estos controles varían según el estadio del animal, siendo de forma general:

  • Estadio 1: cada 6 meses.
  • Estadio 2: cada 3-6 meses.
  • Estadio 3: cada 1-3 meses.
  • Estadio 4: cada 1-2 meses.

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