Objetivo – Discutir las áreas de opinión divergentes en el manejo de la obstrucción uretral felina y presentar la evidencia actual para apoyar o refutar las prácticas comunes.

Etiología – La obstrucción uretral puede producirse como resultado de una obstrucción funcional (obstrucción idiopática) o una obstrucción física, como tapones mucosos o cálculos dentro de la uretra. Los factores de riesgo potenciales para la obstrucción en los gatos incluyen un estado predominantemente interior, la disminución de la ingesta de agua y el aumento del peso corporal.
Diagnóstico – El diagnóstico se suele hacer basándose en la historia y la exploración física inicial: esfuerzo para orinar, vocalización, signos de enfermedad sistémica, vejiga firme de moderada a grande en la palpación abdominal.

Terapia – El tratamiento se basa en la evidencia disponible. El tipo de cristaloide isotónico intravenoso utilizado no parece tener importancia y la tasa debe determinarse en función de la necesidad de reanimación con líquidos y de la reposición del déficit y de las pérdidas en curso. Aunque es controvertida, la cistocentesis parece ser segura y puede ofrecer algunos beneficios en el tratamiento inicial. Hay pruebas que sugieren que una sonda uretral más pequeña (3,5 Fr) puede estar asociada a un menor riesgo de reobstrucción. No se recomienda el uso rutinario de agentes antimicrobianos en el hospital; deben dispensarse en función de los cultivos realizados en el momento de retirar la sonda. Aunque se utilizan habitualmente, las pruebas que apoyan a los antiespasmódicos son limitadas y se necesita más investigación prospectiva.

Pronóstico – La obstrucción uretral felina se asocia con una supervivencia del 90-95%, con tasas de recurrencia reportadas del 15-40%. Los factores potenciales que afectan a la recurrencia incluyen el tamaño o la duración de la sonda urinaria permanente, el uso de agentes antiespasmódicos, la edad del paciente y el estilo de vida en interiores y exteriores; sin embargo, diferentes estudios ofrecen resultados contradictorios. El aumento de la ingesta de agua y la modificación del entorno parecen disminuir el riesgo de recurrencia.